Mientras el gremio ganadero da por hecho el asesinato de Urueta y sus acompañantes, las autoridades insisten en manejar el caso como una desaparición hasta que se obtengan pruebas concluyentes.
La minga indígena se instaló en la sede administrativa de Urrá en Montería, en protesta por la controversia sobre la elección de autoridades indígenas en Tierralta.