Tres meses después de las devastadoras inundaciones del 1 de febrero, Montería protagoniza un modelo de recuperación económica que va más allá de la ayuda tradicional: el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) y la Alcaldía de la ciudad pusieron en marcha un esquema de transferencias monetarias y tarjetas alimentarias que inyecta recursos directos a los hogares damnificados y, de paso, dinamiza el comercio local.
El mecanismo tiene dos frentes. Por un lado, 6.971 personas ya han recibido transferencias monetarias a través de Efecty, dinero en efectivo que las familias pueden usar libremente para cubrir sus necesidades básicas. Por otro, 824 personas hacen parte de un proyecto piloto de tarjetas alimentarias Pluxee, utilizables en más de 300 puntos comerciales de Montería, incluyendo cadenas como Ara, D1, Olímpica, Carulla y Éxito, además de droguerías, restaurantes y hostales. Cada tarjeta se recarga mensualmente con $120.000 por integrante del núcleo familiar durante tres meses, lo que representa una transferencia sostenida y predecible para los hogares más vulnerables.

El impacto económico del programa es significativo. Con una meta de 29.000 personas asistidas en Montería, financiada por el Fondo Humanitario Regional para América Latina y el Caribe, el PMA canalizará recursos que se traducen directamente en consumo local, sosteniendo la demanda en pequeños y medianos comercios de la ciudad en un momento de fragilidad económica post emergencia.
«Estas modalidades de asistencia permiten responder de manera flexible a las necesidades de las familias, garantizando su acceso a alimentos y contribuyendo a su recuperación», señaló Nils Grede, director del PMA en Colombia, subrayando que el modelo no solo atiende la crisis humanitaria sino que activa la economía desde adentro.



