El Grupo EPM, primer productor de energía del Sistema Interconectado Nacional con coberturas del 95% en electricidad y 92% en acueducto, salió del silencio corporativo con propuestas concretas que apuntan directo al corazón regulatorio del país.
En el foro Liderazgo en acción, celebrado este 14 de mayo, sus directivos no se limitaron a diagnosticar: presentaron una agenda de política pública con nombre, apellido y fecha de vencimiento.
John Maya Salazar, gerente general de EPM y líder del Grupo EPM, abrió el espacio señalando que la sostenibilidad de los servicios es, en esencia, un asunto de dignidad humana: “Cuando hablamos de sostenibilidad hablamos de llevar dignidad a cada hogar con agua potable, energía y gas natural. Hablamos de proteger los recursos naturales, de avanzar en una transición energética responsable y de construir un país resiliente ante el cambio climático”.
La apuesta más audaz: un «Pacto Nacional de Confiabilidad 2026–2030» que otorgue trámite y conexión prioritaria a todo megavatio firme o flexible disponible antes de 2027. La vicepresidente de Negocios Energía, Margarita Salazar Henao, fue categórica: el problema de Colombia no es la generación, es la firmeza. Sin esa garantía, los eventos climáticos extremos pueden colapsar un sistema que hoy parece estable.
En paralelo, el gerente de Afinia —filial caribeña del grupo— Ricardo Arango Restrepo, elevó la apuesta con una «Política nacional de equidad territorial» para la costa norte, donde pobreza energética, fraude e infraestructura obsoleta forman un nudo que los operadores solos no pueden desatar. La señal fue directa al Estado: pagar los subsidios a tiempo o asumir el riesgo de un efecto contagio sobre todo el mercado eléctrico.
En el frente del gas, la gerente Luisa Pérez Fernández descartó la narrativa de la transición pura y propuso una «aditividad»: sumar fuentes limpias sin sacrificar el abastecimiento actual. Su advertencia resonó con urgencia práctica: al menos dos proyectos de importación y regasificación deben materializarse en el corto plazo.
El mensaje del foro fue uno solo: Colombia tiene los recursos, pero le faltan las decisiones. Y el reloj corre.



