Cartagena libra una carrera contra el agua. En plena temporada de lluvias, la Alcaldía ha retirado más de 700 toneladas de basura, sedimentos, maleza y otros residuos sólidos de los canales pluviales de la ciudad, en una intervención que se adelanta de forma simultánea en 17 sectores con maquinaria amarilla.
El objetivo es despejar el paso del agua en los canales que, cuando se obstruyen, terminan desbordándose sobre los barrios cercanos. Entre los puntos intervenidos están el canal Matute, en Las Palmeras; el canal Calicanto, en La Carolina, el Parque Heredia y San José de los Campanos; el canal Chiamaría, en El Pozón; el canal El Pilón, en San Fernando; el canal Matagente, en Bayunca; el canal La Maravilla, en el barrio La Guajira, y el canal Amador y Cortés, en Boston.
La lista se completa con Marlinda, en La Boquilla; el canal Blas de Lezo; Pontezuela; Cerros de Albornoz; Arroz Barato; San Buenaventura; el canal Santa Clara y Policarpa. La dispersión de los frentes de trabajo muestra que el problema no se concentra en una sola zona, sino que se repite en distintos puntos del Distrito, tanto en barrios como en corregimientos.
Sin embargo, el avance enfrenta un obstáculo que no depende de las máquinas. Durante las labores, el Distrito ha encontrado que en calles y canales se siguen acumulando nuevos residuos, lo que reversa parte del trabajo realizado y vuelve a bloquear el flujo del agua.
Por eso, la Oficina Asesora para la Gestión del Riesgo de Desastres (Oagrd) hizo un llamado a la ciudadanía para no arrojar basura en las calles, los canales ni el espacio público, y evitar que estos lugares se conviertan en «basureros satélite». La entidad advirtió que, con cada aguacero, esos residuos son arrastrados hacia los canales, empeoran el drenaje y aumentan el riesgo de inundaciones, con efectos directos sobre las comunidades vecinas.
La recomendación del Distrito es usar los servicios y puntos autorizados de recolección y disposición final de residuos. La administración no ha precisado el costo de la intervención, el número de equipos y operarios desplegados ni la fecha prevista para terminar los trabajos.
En la práctica, la limpieza convierte el mantenimiento de los canales en una tarea de prevención y no solo de aseo: cada tonelada que se retira es capacidad de drenaje que la ciudad recupera antes del siguiente aguacero, y cada bolsa que vuelve al canal es capacidad que se pierde.

