En medio de la emergencia climática que azota al departamento de Córdoba, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y las comunidades campesinas dieron un paso decisivo hacia la recuperación de los cuerpos hídricos afectados por décadas de intervención ilegal. En una sesión de la Junta de Defensa de Baldíos, realizada en la Universidad de Córdoba, representantes del Estado y voceros comunitarios identificaron los puntos críticos que han alterado el flujo natural de las ciénagas de la región.
El director de la ANT, Juan Felipe Harman Ortiz, lideró el encuentro en el que participaron pescadores y campesinos de las ciénagas Grande del Bajo Sinú, Charco Ají, Martinica, Vidrial, Berlín, Vichal y Corralito. Juntos señalaron estructuras ilegales como terraplenes y jarillones, construidos por particulares, como los principales responsables de desviar los cauces naturales y agravar las inundaciones que hoy tienen en emergencia a miles de familias.

«La defensa de las ciénagas es también la defensa de la vida, del agua y de la soberanía alimentaria», afirmó Harman, reconociendo además que las comunidades venían advirtiendo esta situación desde hace años.
Como parte de las acciones inmediatas, la ANT anunció una articulación con la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú para diseñar una ruta de intervención a corto plazo. El objetivo es recuperar el libre flujo del agua y mitigar los daños que han destruido cultivos y golpeado la economía de los habitantes de la región.
En el marco de la Misión Córdoba, más de 50 funcionarios de la entidad permanecen desplegados en el departamento, acompañados por la Defensa Civil, el Ejército Nacional y equipos médicos, atendiendo a los damnificados con ayudas humanitarias y asistencia en albergues.

La voz de las comunidades, ignorada durante tanto tiempo, se convierte hoy en la brújula para salvar el corazón hídrico de Córdoba.


