En plena pandemia millones de flores colombianas viajan por el mundo para San Valentín

En plena pandemia millones de flores colombianas viajan por el mundo para San Valentín

El encanto de las flores colombianas viaja por el mundo, a pesar de la pandemia del coronavirus, para sorprender a los enamorados que el 14 de febrero celebrarán un atípico día de San Valentín, fecha para la que el país andino exportará más de 700 millones de tallos.

Aunque las flores no hacen parte de los bienes de primera necesidad, la pandemia mostró que la fascinación hacia ellas se debe en gran parte a que «traen felicidad y aires de esperanza» en tiempos de incertidumbre, destaca a Efe la gerente comercial de la finca Ayurá, Claudia Fuentes.

A pocos días de la gran cita de las flores, 200 personas trabajan a toda marcha en esa plantación para garantizar el envío al exterior de 3,5 millones de claveles.

Miles de personas recibirán o regalarán los ramos que con delicadeza arman en esa finca principalmente mujeres cabeza de hogar, tallos con sello colombiano que crecieron en la sabana de Bogotá y que llegarán a sus manos después de un auténtico periplo por las restricciones impuestas en el mundo para mitigar el impacto del coronavirus.

Ante la incertidumbre causada por los cierres de aeropuertos y confinamientos, la primera alternativa de Ayurá fue recortar parte del cultivo previsto para la celebración del Día de la Madre del año pasado y salir al mercado con la producción que ya tenían lista.

«Pero como vimos que las flores traen felicidad dijimos: ‘no vamos a dejar de sembrar, no vamos a parar nuestra producción (para San Valentín), de pronto vamos a ser más cautelosos’, y así fue que tratamos de planear ‘Valentín’, no irnos muy grande pero sí con la convicción de que ya había pasado bastante tiempo y las cosas tenían que cambiar», dice Fuentes.

Sin despedir a ningún empleado y adaptando las jornadas de trabajo en dos turnos para evitar aglomeraciones en la finca, la operación para la fiesta de los enamorados siguió adelante. La cosecha echó raíces y el negocio también.

Los números superaron las expectativas y para San Valentín unos 3,5 millones de tallos de claves y 1,2 millones de rosas de Ayurá fueron vendidos en cuatro semanas principalmente a Estados Unidos, a donde va cerca del 80 % de la producción de toda la floricultura colombiana, así como a Canadá, Japón, Australia, Países Bajos, Corea, Filipinas, España y Hungría.

«Para nosotros una fiesta como ‘Valentino’ representa el 30 % de las ventas, es una fiesta demasiado importante por la naturaleza del negocio (…) y fuimos afortunados porque este sector no cerró totalmente como lo hicieron otros, porque en las flores si tú dejas de regarlas un día, el cultivo se acaba», explica Fuentes.

Medidas extremas para garantizar la exportación 

Flor María Rodríguez corta con cuidado claveles de más de 70 variedades que se siembran en Ayurá, hace con ellos paquetes de 90 tallos y los amontona en una lona que luego es transportada a los cuartos de poscosecha.

Su trabajo desde hace 14 años no es solo cortar las flores. Sus manos además deben cuidar que cada clavel esté en perfecto estado y sin enfermedad para que puedan soportar los largos trayectos que recorren para llegar a su destino y conserven su calidad.

En una hora corta unos 360 tallos de clavel, a un ritmo al que, según narra, ya está acostumbrada, aunque la pandemia les haya obligado a tomar estrictas medidas para trabajar sin exponerse a contagios ni descuidar labores como el riego y el corte.

«Cuidamos cada detalle, como que el tallo permanezca derecho y engrose, para que sean plantas productivas para las exportaciones», describe Rodríguez.

Decenas de mujeres como ella, con sus uniformes color caqui, clasifican por tamaños y tonalidades los tallos para luego convertir las lonas de claveles en llamativos ramos en una bodega, adaptada para cumplir con el distanciamiento físico, desde donde se despachan los encargos según los pedidos de clientes en todo el mundo.

EFE